
Como bien sabéis estoy viviendo en Túnez, trabajando para la embajada de España, y con un Pasaporte de Servicio, que tiene ciertos privilegios, entre ellos el no necesitar visado para según qué países o el poder entrar en algunos países prohibidos de otro modo, como es el caso de Argelia.
Por ello, la ocasión era magnífica, y en el primer puente que pude, me fui con dos compis de curro (que tienen el mismo pasaporte) y 14 tunecinos (pueden entrar por ser un país musulmán, ¡viva la discriminación!) coachsurfers a Argelia. Que puta locura de viaje, totalmente surrealista. Para comenzar en la frontera nos tuvieron 3 horas entre unas cosas y otras, y luego se ofrecieron muy gentilmente a escoltarnos hasta nuestro destino. No sé muy bien si por seguridad, o por saber qué coño hacían en su país tres “diplomáticos” españoles.

La de tonterías y sinsentidos en estos países es impresionante. Por ejemplo, no puedes sacar la moneda local tunecina al extranjero, por lo que en la frontera te requisan todo tu dinero, obligándote a volver por ese punto (y no por otro que teníamos planteado) cuando termines el viaje. Tonterías de esas, contratiempos incomprensibles, hay un millón. Pero en fin, eso es harina de otro post.
Argelia como país, es lo más bonito que he visto nunca. La naturaleza es exuberante, todo verde, todo a lo grande, con unas montañas al lado del mar y unas costas que ya las quisiera para mí en Cantabria. Constantine (wikipedia) es una mezcla de Ronda y Cuenca, pero a lo bestia, con un puente colgante hecho por los franceses que quita el hipo. Que por cierto, todos y cada uno de los argelinos que conocí (y fueron unos cuantos) hablaban un francés perfecto, al fin y al cabo, fueron una “CC.AA” francesa, de los pocos territorios coloniales que lograron ese estatus.

Me quedé con ganas de volver, por proximidad, y por cosas por descubrir. Veremos si esta primavera me hago un viajecito en coche por ahí… Tiempo al tiempo. Por cierto, qué precios, todo baratísimo. Dormimos desde hostales de 5€ la noche hasta hoteles 4 estrellas por 40, comíamos por 3 o 4€, llenar un depósito no supera los 5€… y así todo. Para un país que tiene las segundas mayores reservas de gas del mundo y las cuartas de petróleo no está nada mal. A todo esto, yo me sentí seguro. Pese a los barbudos, de los cuales hablaré un día de estos. Os dejo unas fotos tras el salto.







