Es quizá el país que menos me gustó, aunque no significa que sea feo. Primero fui a Golden Sands, el típico complejo vacacional del cual tanto sabemos en España. Vamos, un Benidorm, pero quizá con un poquito (poco) mas de clase. Ya sabíamos a lo que íbamos, pero algo así era clave para el viaje, pues aquí ya llevaba 10 días dando vueltas por el mundo y aún me quedaban casi dos semanas, así que estuve 4 días muy relajaditos, playa, comida, cerveza, fiesta, playa, comida, cerveza, fiesta…

Pero realmente no me gustó el lugar, esta bien por su ridículo precio (10€ noche en hotel de 3 estrellas por cabeza) pero todo era extremadamente artificial. Bloques enormes de hoteles, restaurantes por todas partes, casinos, tiendas para turistas etc etc. Y además sufríamos lo que llamaba “the hunt of the tourist“, que viene a ser reparte flyers, vendedores, taxistas etc pesadisimos a cada 10 pasos que das. Ciertamente es el único lugar de mis vacaciones que no recomendaría, salvo que estes jodidamente jodido de presupuesto y quieras mucho sol, mucha playa y mucha cerveza muy barata.
De aquí nos fuimos a Estambul (saldrá el post un día de estos) y de ahí a Sofía, la capital de Bulgaria. Fue la última estancia de nuestro viaje, y la verdad es que estábamos tan cansados que apenas salimos de “turismo”. Nos pasamos los 2 días de fiesta y comilonas, que a esos precios tan ridículos es lo que te pide el cuerpo (especialmente con 35º). La gastronomía local no estaba mala, pero me especialicé en costillares, joder que ricos!. Por cierto, que cuando os digo que es barato, me refiero a pintas a 1 € en una terraza en el centro, a J.Walker RL a 2€, Bloody Maries, Caipirinhas, Long Islands etc a 2.50, comer por 3-4€… vamos, como en Rumanía, una auténtica gozada.