Sus razones tendrán, v2.0

El otro día, mi buen amigo Norman, visitándome en Marruecos, me dijo que debería escribir un libro de mis aventuras, y este que viene a continuación, sería uno de sus capítulos. Y es que el humano se adapta a todo, pero a lo bueno, más rápido todavía, y tras 15 días en España de vacaciones, el tortazo de realidad marroquí que te pega al aterrizar, es tremendo.

La serie de despropósitos comienzan por llegar hora y media tarde a Marruecos (nada nuevo bajo el sol), y llegar a un aeropuerto saturado. Pero cuando digo saturado, quiero decir que había más de 2 o 3 mil peregrinos provenientes de la meca, todos vestidos de blanco, todas con sus velos y sus niqabs, y por supuesto, sus bidones de agua bendita (porque dudo que fuese un buen vino lo que llevaban ahí dentro).

Entre la aerolinea, la saturación del aeropuerto y sus controles de seguridad, pudimos ser libres casi 3 h más tarde de lo supuesto, lo que hizo que perdiésemos el último tren a Casablanca. Tratamos de alquilar un coche, pero no había, por lo que tuvimos que coger un taxi (alhamdulillah que es Marruecos, no quiero pensar lo que cuestan 70 km de taxi en España).

Y más despropósitos, of course. Arrancamos, y a los 5 min paramos en un mini-puesto de policía, donde me piden el pasaporte, y lo anotan en un libro arcaico del tamaño de 2 periódicos. Me dice que es “por mi seguridad”. Pues vale, otros 10 min perdidos. Y según salimos, a la gasolinera, donde el tío reposta su mercedes de los años 70… CON EL MOTOR ENCENDIDO!!!. Su puta madre, casi me pongo a rezar a Allah. Coche, que por supuestísimo, no pasa la ITV ni en Somalia. No tiene cinturones de seguridad atrás, el del piloto está rajado, las ventanillas no bajan, una de las puertas no abre por dentro, las ruedas descentradas que parece que lo ha puesto en modo vibrador…

En fin. Aventuras, que en el día a día las acabas dando por normales, pero que a la vuelta de unas vacaciones, te llaman poderosamente la razón. Va a tener razón Norman…

Sal de tu zona de comfort

Sal de tu casa, de tu provincia, de tu trabajo, de tu país, de tu continente. Sal, déjalo todo atrás, y fuerzate a que cada día sea un reto, a tener que adaptarte a otras costumbres, otra cultura, otra gente, otra manera de hacer las cosas, a tener que crearte (una y otra vez) un círculo de amigos, a tener que demostrar desde 0 a tus nuevos colegas de trabajo que eres válido, que pueden confiar en ti pese a venir de otro mundo, que no muerdes.

Aprende a arreglártelas con la policía, con el sistema burocrático, aprende a buscar un piso, a encontrar restaurantes decentes, baretos de confianza donde te traten como en casa. Aprende a integrarte, a adaptarte, rodéate de gente local, y de gente expatriada como tú, que te comprende, que está en la misma situación.

Y hazlo, porque merece la pena. Porque así, viajando, encuentras personas que son tus mejores tesoros. Gente como tú, atrevida, con bagaje, con una mochila entera que compartir. Gente que de otra manera no encontrarías fácilmente. Hazlo también porque solo forzándote encuentras tu verdadera valía. Hazlo porque aprendes cada día, en cada problema que has de solucionar. Hazlo porque laboralmente está muy valorado. Y hazlo porque, qué cojones, después de salir la primera vez de tu zona de comfort, no puedes parar de hacerlo.

Leído: La sombra del viento, Carlos Zafrón

Mi nota: 6.5

Empieza bien, pero luego se hace un poquito lento. Lo que más me gusta es cómo describe los personajes, y la personalidad de las que les dota. De todos modos, se lee fácil, tipo best-seller (que es lo que es) y eso que, por aquello de practicar un poquito, me lo leí en francés [lo sé, tiene pecado. Además soy reincidente, porque ya me leí La Tabla de Flandes en inglés (el primer libro que me leí en la lengua de Shakespeare, y estaba escrito por Perez-Reverte :S).

La sinopsis del libro (wikipedia):

Barcelona, 1945. El pequeño Daniel Sempere llega a El Cementerio de los Libros Olvidados de la mano de su padre. Allí escoge un libro llamado “La sombra del viento”, escrito por el misterioso Julián Carax, e investigando un poco descubre que todos sus libros han sido quemados por uno de los personajes del libro. La trama se desenvuelve en la embrujante ciudad de Barcelona donde junto a su amigo Fermín intentarán descubrir la verdad que envuelve a un enigmático ser que a toda costa intenta enterrar el pasado de Julián Carax. Una novela de suspense que intenta mezclar lo real con la fantasía, Daniel debe descubrir el misterio que rodea a Julián y todo lo que ello conllevará, aunque al intentar encontrar en el pasado pistas que le digan quién es el misterioso escritor, pueda correr peligro su vida…

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Deportistas muchimillonarios y Michael Jordan

En la lista de deportistas mejor pagados, hay unos cuantos fijos, y pocas sorpresas. El top 10 está formado (en orden) por gente tan conocida como Mayweather (boxeo), CR7, Lebron James, Messi, Kobe Bryant, Tiger Woods, Federer, Mickelson (golf), Nadal ó Ryan (futbol americano). Y sus ingresos varían desde los 105 M$ hasta los 43 al año. Nada mal. Nada nuevo bajo el sol.

Sin embargo, si hay una cosa que me llama poderosamente la atención, y es que, His Royal Airness, su majestad, el mítico e inigualable Michael Jordan, con sus 90 M$ ingresados en 2013, se cuela justo detrás de Mayweather. 16 años después de su Last Shot. 13 años después de su retirada definitiva. Y ahí sigue.

¿Cómo?. Pues siendo un crack en los negocios y en el marketing. Sobretodo gracias a sus zapatillas Air Jordan. Para que os hagais una idea, Lebron James, líder en activo en venta de playeras, vendió el año pasado 300 M$. Derrick Rose, buque insignia de la todopoderosa Adidas, 35 M$. Michael Jordan, 2.250 M$. 7.5 veces más que Lebron. 64 veces más que Rose. Y retirado desde hace más de una década.

Una de cada dos playeras de baloncesto vendidas el año pasado fueron Air Jordan. 50% market share. Y es que MJ23 sigue en la cresta de la ola. Los americanos, muy dados a modelizar todo, se fijan hasta en las letras de las canciones, y MJ salió en 50 de estas, mientras que otros aun en activo como Kobe (18) o James (15) no pueden más que mirar para arriba. Sus 25M de fans en FB (43% más que el siguiente deportista) así lo atestiguan.

A esto hay que sumarle otros patrocinios como Gatorade o 2K, el videojuego de basket más vendido. Y, como guinda del pastel, los Charlotte Hornets (ex Bobcats) que compró en 2010 por 175 M$, se valoran ahora en 410 M$ (30% de aumento el año pasado, y subiendo).

Genio en las pistas. Crack en las finanzas.

Fuente: FORBES

Lo que una sociedad te influye

Es alucinante lo que una sociedad te puede influir. No solo en la educación que recibes cuando eres un crío, que por supuesto, sino incluso cuando vas de adulto a un otro país, como sin querer te va permeando los usos y costumbres locales, de una manera lenta, pero inexorable.

Es una reflexión que ha aparecido en mi cabeza en diferentes circunstancias en los ya casi dos años (sic) en el Maghreb. Algunos ejemplos de ello:

-La conducción. Es el ejemplo más claro. Me he vuelto un salvaje absoluto. A niveles que hay veces que hasta me dan vergüenza. Pero es que, las cosas como son: o follamos todos, o la puta al río. Si un día tras otro tras otro tras otro ves que decenas de coches te la juegan sin parar, haciéndote comerte más y más minutos en atascos inconcebibles, llega un momento que dices basta, y empiezas su juego. Y ai amigo, qué juego tan divertido. Gano hasta a los taxistas. Y sin embargo, cuando vuelvo a España y conduzco allí, una especie de tranquilidad absoluta me embarga, y no soy ni un 50% de agresivo. Supongo que porque nadie está tratando matarme a cada giro.

-El medio ambiente. En este, todavía no he caído, me resisto como puedo, pero el otro día, entro en el coche de una amiga, y lo primero que hace es tirar una botella a la carretera. Y me quedo como mmmm… si llega a hacer esto en Francia la llamo de guarra para arriba; y aquí, apenas me he inmutado. Claro, que ver 200 TN de mierda en las calles, tampoco ayuda. Donde caben 2…

-La puntualidad. ¿Para qué llegar a la hora si van a llegar media hora tarde?. Pues tu también llegas media hora tarde, y listo. Lo que pasa es que me sigue doliendo, pues me considero bastante puntual, y lo que hago es el compromiso de llegar 15 min y esperar un ratito. Es superior a mí ^^

-Mujeres. En octubre me fui a Zurich, a visitar a un colega, y en medio de la noche (5 am), volviendo a casa solo, me encontré a dos rubias borrachas perdidas en medio de la calle, que vinieron a preguntar no se qué leches. Mi primer instinto, fue de: estas quieren conmigo. Flipado?. No, es que en Túnez no se te acercan en medio de la calle a las 5 am. Obviamente, al nanosegundo se me sacudió la tontería, y entonces me entró un instinto protector en plan: niñas, estáis locas, os van a violar o por lo menos insultar/tocar los cojones soberanamente. Casi me ofrezco a llevarlas a casa, pero me di cuenta antes de articular palabra que oh!, estábamos en Zurich, no big deal.

De este tipo, también podría añadir unas cuantas de cuando estuve en Maastricht y me volví más civilizado (conducción, gritar menos, borracho armar menos ruido, hasta ir a clase y estudiar más!).

Así que, bueno, si esto me pasa tras unos meses en el país, cuando veo a algún local liandola muy mucho, intento ser comprensivo y tener algo de empatía. A veces funciona. A veces.

¿Qué NO harías por una entrada la para la Champions?.

Buenísimo el anuncio de Heineken (segundo que pongo en el blog) en el que ofrecen una entrada de la Champions a 3 novios, a cambio de que dejen tiradas a sus parejas en una terraza, y salgan corriendo con un balón a lo loco. Yo no sé vosotros, pero por ir hasta Lisboa (¡gastos pagados desde Casablanca por favor!) hago eso y más. Bastante más. Os dejo con el video, que es buenísimo!